viernes, 29 de junio de 2012

Musa

Aun hoy, a pesar de todo te espero. Sueño con que perdidos entre las paginas de un libro, nos encontraremos nuevamente. Sos la peor enemiga y la amante perfecta de mi subconciente. Me elevas a cielos de calma, para luego ahogarme en silencios desgarradores. Y aun asi te espero, fiel, en cada vuelta de pagina.

Bienvenida y maldita sea tu llegada a mi vida.




martes, 19 de junio de 2012

Existencia


Existencia

No olvidemos… pase lo que pase, jamás debemos olvidar las letras y su magia.

Cuando olvidemos los nombres de Athos, Porthos y Aramis, morirá el honor y la valentía.
Cuando
Samwise Gamgee olvide porque inicio su viaje, habrá muerto la amistad y la fidelidad.
Cuando la sagaz mirada de Sherlock Holmes deje de buscar pistas, morirá el sentido de justicia del pensamiento científico.
Cuando olvidemos las enseñanzas de Raymond Buckland, Gerald Gardner y Margaret Murray, habrán perecido nuestras más antiguas creencias y costumbres.
Cuando desaparezcan los gusanos de arena y los Fremen con sus ojos celestes, habrá muerto la mesura y la fuerza de la fe.
Cuando pongamos un numero al Prometeo de Ayn Rand, estaremos matando nuestro amor por nosotros mismos y nos abandonándonos a la ignorancia.
Cuando Harry, Ron y Hermione decidan no volver jamás al anden 9¾, morirá la magia y el sentido de justicia.
Cuando Siddharta deje de alimentarse del conocimiento que lo rodea, habrá muerto la verdad sobre nuestra existencia como parte de este mundo.
Cuando la gente comience a defenestrar a Cortazar para convertirlo en un objeto de adoración, estaremos matando al poeta y su visión de la vida.
Cuando el vaso de whisky de Hemingway este vacío y el ultimo revolver humeante se quede sin balas, habremos perdido la inteligencia y la mesura dentro de la vorágine.
Cuando Romeo y Julieta dejen de verse a escondidas, morirá el fuego del amor.
Cuando olvidemos quienes son “la Mujer de gafas de sol”, “el Viejo de la venda negra” y “El medico”, estaremos ciegos y sumisos.
Cuando Guy Montag deje de cuestionarse si es feliz, nuestra imaginación y libertad habrán muerto.
Cuando el Che Guevara, Trotsky, Marx y Kafka no sean más que figuras en un póster jugando a las cartas, habrá muerto la revolución.
Cuando el cuervo y el gato negro ya no recorran la calle Morgue, estaremos indefensos ante nuestros propios miedos.
Cuando los ocultistas dejen de llamar a Cthulhu y los investigadores de detenerlos, nuestros monstruos internos nos devoraran.
Cuando los animales de Esopo dejen de hablar, de equivocarse y de aprender, habrán muerto las moralejas y con ellas parte de la vida.
Cuando los robots dejen de evolucionar y de romper las tres leyes de la robótica, dejaremos de cuestionar las reglas que nos oprimen.
Cuando las princesas, reyes, héroes y dragones decidan dormir por siempre, estará muerta la magia de nuestro pasado.
Cuando Ulises decida quedarse en su isla y no zarpar, morirá el heroísmo y la fuerza.
Cuando olvidemos esos relatos relajados de Félix Luna, vamos a matar gran parte de nuestra historia.
Cuando alguien diga, que ese último punto, es el final de la obra de Benedetti, se van a morir todos los colores de la vida.
Cuando el viejo decida que el mar es mas grande y fuerte que el, morirá el gusto por las cosas bellas de la vida.

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Sin la literatura, muere el honor, la amistad, la valentía, la magia y el amor. Muere la picardía, la risa y el llanto. Sin la literatura muere nuestra luz interior; seremos sumisos, temerosos y perderemos nuestras raíces. Seremos ignorantes y carentes de un concepto de justicia. Van a poder usar y abusar de nuestra fe, vamos a estar ciegos. Vamos a perder dimensión de quien y que somos. La vida va a ser gris y monótona. Y el tiempo solo va a ser una transición de días iguales, hasta el día de nuestra muerte.

Cuando olvidemos la literatura; sus creadores y personajes… moriremos

Por todo esto.
Escritores, sigan escribiendo…
Estudiosos, sigan enriqueciendo la lengua…
Poetas, sigan expresando la vida misma…
Lectores, sigan leyendo…

No dejemos de existir

                                                       
                                                                                                  Sebastian Chediex
                                                                                                      16/06/2012


Dedicado a todos esos artistas, estudiosos, locos incomprendidos, poetas y seres maravillosos que cada día nos recuerdan, y me recuerdan, que la vida esta llena de magia.
 

jueves, 31 de mayo de 2012

"Río"

¿Quien controla ese dulce fluir? ¿Quien es dueño de ese viento mágico?.

Las dudas se acoplan en su garganta y traga, consiente de que estas, no nacieron para ser contestadas. Su piel se estremece, cuando la brisa llena sus fosas nasales del ancestral olor. Los ojos se le inundan de vida, derramándola suavemente por sus mejillas, mientras ve las olas en el viento.

No es agua, no es viento, no es luz, simplemente no es nada que se le parezca. Es el fluir del arte, es la prosa perfecta, que danza con los óleos y las notas mas melodiosas que alguna vez acariciasen sus sentidos. Es esa esencia que surge desde el alma y todo lo envuelve. Arte, libertad en estado subconsciente que fluye siguiendo el cauce

Sus manos se dejan deslizar dentro de la corriente y siente las pequeñas irregularidades que flotan dentro del fluido: los óleos gruesos y secos de las obras de Quinquela Martín, las interminables descripciones de Tolkien, la voz inolvidablemente suave y agresiva de Janis Joplin, las manos firmes de Leonardo Davinci, la imaginación infinita y oscura de Lovecraft, el sonido extasiante del piano y la orquesta cuando entonan a Tchaikovsky, el sabor a polvo de mármol de la boca de Miguel Ángel, la eterna lucha por inspirar el valor y la gallardia en el alma de la gente de Arturo Perez-Reverte, las dulces ropas de unas bailarina de ballet, el sonido melancólico y solitario de un violoncelo.

Estas y una infinidad de pequeñas experiencias le rozan los dedos... pero hay algo que suena de fondo, algo que los sentidos no identifican, algo que le atrae a cerrar la mano, a costa de dejar que lo arrastre la corriente, asido de esta nueva experiencia. No la entiende, es una fuerza que alimenta su ser, y todo su cuerpo se estremece solo con la idea de lo que será.

La siente venir, y el fuego se hace uno en su interior con la sangre... la mano se cierra, tomando su presa... y el rió se apresura a su encuentro.